Revista Fettaf Fiscal
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Enero - Junio

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Octubre - Diciembre

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FF: ¿Cual es en su opinión el principal proble-

ma que la fiscalidad plantea hoy?

AD-S: Desgraciadamente no hay uno, sino varios.

Me centraré en dos. El primero, la inseguridad

jurídica. Es imposible ejercer adecuadamente

nuestra función en un contexto de alta incertidum-

bre en la aplicación de las normas. Nuestra políti-

ca legislativa es tan deficiente como abundante.

La inseguridad jurídica se percibe además por el

cliente como inseguridad del profesional. El otro

problema es el de un sistema fiscal absolutamen-

te agotado, con graves déficits redistributivos y

que vive a espaldas de nuestra actual realidad

social, económica e internacional.

FF: ¿Déficits redistributivos?

AD-S: Pues sí. Casi un 90 por 100 de las rentas

declaradas en el IRPF son rentas del trabajo que

son, a su vez, las que soportan de verdad la pro-

gresividad. Las rentas del ahorro gozan de una

tributación diferente y las rentas empresariales

tributan normalmente a través del Impuesto sobre

Sociedades, cuyos tipos no son progresivos.

Además, la fiscalidad de la riqueza es casi inexis-

tente además de injusta. En este contexto, es evi-

dente que las políticas redistributivas vía ingreso

inciden esencialmente sobre las rentas del trabajo

y las del pequeño autónomo, produciéndose una

desigualdad en su incidencia real con relación a la

generalidad de los contribuyentes. Incrementar la

progresividad en el IRPF es pues tan solo penali-

zar a las rentas del trabajo.

FF: ¿Hay fraude?

AD-S: Eso dicen las estadísticas. Parece pues

una evidencia. Pero a mí me gusta más hablar de

que la propia norma abre puertas a que las rentas

más altas eludan la progresividad y cumplan con

el mandato constitucional de capacidad económi-

ca. Es también cierto que la internacionalización

de la economía ha producido un movimiento de

personas y capitales en busca de mejores opcio-

nes fiscales que, en ocasiones, se han materiali-

zado a través de lo que hoy se denomina la

“planificación fiscal agresiva”. Pero es un proble-

ma de unos “pocos” aunque en términos de rique-

za sea un porcentaje mucho más importante. Pero

lo que sí sé es que la inmensa mayoría de los ciu-

dadanos cumplen correctamente. Y eso hay que

repetirlo también muchas veces.

FF: ¿Si usted pudiera, qué medida adoptaría

en primer lugar?

AD-S: Ninguna. Me limitaría a abrir un debate so-

bre cómo financiar el gasto público o, mejor, el

Estado social. A reflexionar sobre su dimensión y

su financiación. En paralelo, revisaría una a una

la eficacia y eficiencia de todas las políticas de

gasto. Y después, y solo después, plantearía una

propuesta que fuera realista y de amplio consenso

social. Y en cualquier caso me sentaría a dialogar

con quienes aplican de verdad el sistema tributa-

rio, esto es, y básicamente, las empresas y los

asesores, sin olvidar tampoco la opinión de otros

importantes representantes de nuestra sociedad

civil.

FF: ¿Qué papel cree que han de tener las dife-

rentes corporaciones profesionales?

AD-S: Creo, sinceramente, que uno muy distinto

al que actualmente tienen. Me explico. Sin dejar

de hacer lo que hacen, que es muy importante,

hay que priorizar su contribución social, esto es,

su aportación como tal a la sociedad. Creo que de

las corporaciones habrían de surgir las propues-

tas de reforma integral del sistema tributario. No

pueden permanecer pasivas. El sistema fiscal re-

quiere de un cambio. No decirlo ni concretarlo es

aceptar el que tenemos. Es por tanto imprescindi-

ble su aportación y participación activa. Hay que

ser valientes y respetuosos.

FF: ¿Tenemos una presión fiscal alta?

AD-S: Según dicen las estadísticas, estamos unos

6/7 puntos por debajo de la UE. No obstante, creo

que hay que contextualizar este dato en las cir-

cunstancias de cada país. Sea como fuere, quizás

un indicador más significativo es el que mide el

esfuerzo fiscal, esto es, en términos de renta per

cápita. De acuerdo con este, España es un país

con un elevado esfuerzo fiscal.

FF: ¿Cuál es el futuro de los despachos profe-

sionales?

AD-S: Pues el de un entorno muy competitivo en

el que el precio lo fija el mercado y en el que la

única variable sobre la que se puede y podrá ope-

rar es la de los costes. Esto nos obliga a ser mu-

cho más eficientes, esto es, gestión empresarial,

nuevas tecnologías y, en definitiva, nuevos hábi-

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Entrevista a Antonio Durán-Sindreu Buxadé